miércoles, 13 de agosto de 2008

Desafío de la Pera 2005

Con el casco medio torcido (tirando a torcido del todo) Miguel “Angelito” Boglio se acercó al escritorio de Platomurfi, y de puño y letra estampó un ligero garabato sobre el documento legal que lo empujó a desafiar las bardas descoloridas y el Río Negro en la mágica ciudad de Allen.

Luego de transitar por el campo de los sentimientos y publicar dos post muy especiales vuelvo al carril de lo deportivo. Para aquellas personas que dejaron el catre hace poco, les cuento que “Post” no es una onomatopeya de esas que saltaban a la pantalla cuando el enmascarado y su fiel amigo Robin acomodaban manoplazos a los “malos” allá por los años 80. Nada de eso. “Post” es una palabra extranjera referida a publicaciones en Internet. Y como buenos internauta que somos debemos hacernos amigo de tal léxico. Así que ahora mismo voy a "p o s t e a r" la inolvidable experiencia vivida en tierras valletanas cuando nacía el 2005.


Setecientas treinta por la matina. Sonó el despertador. Arriba los corazones. Nos disfrazamos de atletas y nos fuimos para la Muni.


Domingo 30 de Enero del 2005. Allen. Rio Negro. El día no era horrible, era peor. Aquel amanecer se había equivocado de estación. Nublado y frío, parecía Bariloche en plena temporada alta. El equipo se conformaba de cuatro integrantes. Tres mosqueteros y D´Artagnian. Miguel, Andrés y Yo “competíamos”, mientras que Adrián hacia las veces de auxiliar. Todos respondíamos al nombre de KAKAMBAS. Ya estaba todo listo. La Canoa en el parque cerrado a orillas del Río Negro, y las bicis en el parque cerrado a orillas de las vías en el centro de la ciudad. El día seguía con esperanzas nulas de mejorar, aunque si podía empeorar. Basta de llorar, después de todo era un desafío, no un paseo por los hippies.


Largamos. Mil metros a pie. Anteúltimos. Podría haber sido peor. EL TROTE NO ERA NUESTRO FUERTE. Todo el parque cerrado para nosotros. Nos calzamos el casco, y salimos a pedalear. Nos pasaron los últimos. Ahora sí ya era peor. Recuperamos aire y pasamos a algunos equipos mixtos. Angelito Boglio, asustado por el envión, sacó a flote sus conocimientos en psicología infantil, REVIENTO YO, REVENTAMOS TODOS. Dos mil mortales metros de arena nos dejaron con medio tanque para los 20 kilómetros que seguían. LA BICI NO ERA NUESTRO FUERTE. Terminamos la etapa de bici a las 11:03. 40 minutos teníamos para llegar desde el centro de Allen hasta las orillas del Rio Negro con un parate obligado en el predio de la Fiesta Nacional de la Pera, para embalar el fruto que nos da de comer. Me tocó hacerme cargo del tema. Un desastre. EMBALAR NO ERA MI FUERTE.


Llegamos al río con algunos minutos de margen como para darle duro a algún potasio. Le dimos duro a unos potasios y nos acercamos a la canoa que estaba tiritando. La baja temperatura que nos abrazaba no tenía desperdicio. En Cutral Có hace menos frío. No quiero mojarme mamita querida!!! Solo un milagro nos salva de ésta, le comenté a Adrián con cara de no creer en milagros.


11:43, nos subimos a la canadiense. Nuevitos en el tema salimos con Miguel al timón ( o el timón a Miguel ). No había caso, íbamos para donde nos llevaba el río, la canoa y el destino. Como un F1 en la vuelta previa, remontamos aquel brazo con un excelente zigzag. De mas esta aclarar que EL REMO NO ERA NUESTRO FUERTE. Llovía cada vez más. Los truenos sacados de una película de terror aumentaban la adrenalina. Era la “Tormenta Perfecta” y los tipos en el medio del río tratando de amigarse con la embarcación. Y de pronto lo que ninguno de los tres quería que pase, pasó. Al agua pato. Qué frío Dios mío!!! Te dije Adrián, los milagros ya no existen!!!


A la orilla. A la orilla. Con canoa y todo para la orilla. Le sacamos el agua y arriba. Andrés al timón. Y a remar. Acá no ha pasado nada. Salimos al brazo principal, lo cruzamos como pudimos. No describo mucho mas de esta parte porque me da frío y le erro a las teclas. Llegamos por fin a la costa de enfrente. Seguía lloviendo como la última vez y el rosquete calaba los huesos. El panorama era realmente malo, mas todavía cuando Miguel se bajó de la canoa y nos bajó a todos. Al agua pato por segunda vez. Migueeeeel que necesidad había ??? ( por supuesto que no fui tan sutil en mis palabras de protesta que brotaron a borbotones desde lo mas profundo de mi ira ). Ya no pude poner buena cara a semejante mal tiempo.


Con Andrés nos fuimos a dar una vueltereta por la sierra mientras Miguel llevaba la canoa, o al revés, unos seis kilómetros río abajo. El rosquete me había inmovilizado las piernas y no podía correr. EL TREKING CON FRIO NO ERA MI FUERTE. Las piernas se empezaron a mover poco a poco, y poco a poco se iban entibiando. Nada nos importaron los alpatacos que atropellamos. A esa altura era como caminar en una nube. De arriba veíamos como Miguel no podía domar al río. Como un trompo venía a merced de los remolinos que hacían cola para zamarrearlo un poco. Era realmente muy cómico pero no encontraba las ganas de reírme. Faltaban 1000 y hacía fuerzas para no llegar. Otra vez la canoa, noooooooooo. Volvimos a juntarnos en la embarcación para volver a cruzar. Miguel, ni se te ocurra bajarte antes de llegar por favor.

Haciendo caso omiso a las indicaciones de los organizadores volvimos a cruzar el río. No crean que somos jodidos. La canoa lo era. Aún no recuerdo como hicimos para llegar tan pronto a la otra orilla. Adrián, habrá sido un milagro? Dejamos la bendita canoa en el parque cerrado, y a correr!!! En algún párrafo de arriba les había mencionado que EL TROTE NO ERA NUESTRO FUERTE, así que no se ilusionen. Corrimos a un ritmo parejo los 6 kilómetros que nos separaban de la meta y finalmente LLEGAMOS. 4 horas de viaje, 4 horas de aventura. Qué hermosas 4 horas que pasamos. Nos fundimos en un abrazo y confirmamos lo que muchos llevan como bandera: LO LINDO NO ES CORRER, SINO HABER CORRIDO.


Antes de irme no puedo olvidarme de agradecer a Silvina, Leda, Adrián y Juan que se portaron de diez mas iva siguiéndonos a cada instante. Y a los organizadores por lo hermoso y apasionante del recorrido. Y sobre todo por esperarnos!!! Sólo me resta destacar la Solidaridad, el Compañerismo, la Confianza y las ganas de Disfrutar que sobró en todo el camino. Fuimos un EQUIPO. Fuimos KAKAMBAS, un verdadero EQUIPO. Ahí está!!! ESA ERA NUESTRO FUERTE!!! . . .

Angelito, no me dejes mentir . . .

2 comentarios:

Oscar dijo...

Pablo, acá la cosa se pone dificil, la hinchada pide posteos más seguidos, en la platea el tema es manejable pero la popu está que arde...

Pablo Martín Giottonini dijo...

Oscar, trabajemos en equipo. Vos encargate de la platea, y mandeme a la popu a que me dicten algunas líneas para el próximo post que viene con demasiados avatares para mi gusto.