viernes, 10 de octubre de 2008

Merrell Adventure Race - Tandil 2005

Luego de haber hecho un alto mas alto que Manute Bol, y presentarles el corazoncito que la vida tuvo el encanto de regalarme cuando pasó por casa, me obligo a reanudar el desfile de aventuras.

Vuelvo al 2005 . . .

Tandil nos recibió un Sábado de Abril después de un durísimo viaje de casi 1000 kilómetros. La Merrell Aventura Race nos presentó un lugar excelente para gustos variados. Repleto de leyendas e historias. Mezcla de ciudad y villa. Mezcla de excitación y paz.

El pie del cerro EL CENTINELA nos dio abrigo. Dormimos una siesta marca cañón custodiados por un indio petrificado que esperaba volver a ver al amor de su vida. La india engañera había desaparecido una noche de verano, y el indígena, mas fiel que Chita, jamás volvió a verla. Macanudo !!!

Desayunamos. Dormimos. Almorzamos. Retiramos los kits. Paseamos por el lago. Recorrimos el calvario. Visitamos a Jesucristo. Y asistimos a la reunión previa que comenzó después de un minuto de silencio en honor al Santo Padre que decidió tirarse a descansar luego de tanto laburo. Con un marco imponente de público se dieron las recomendaciones de rutina. Tagle, con el dinamismo que lo caracteriza para agilizar las reuniones, nos observó varios puntos importantes y nos dejó ir antes que empezaran los primeros ronquidos.

Sábado a la noche, carbohidratos en el mirador con un vinito para dormir tranquilos. Domingo a la mañana, mucho líquido, bananas, total magnesiano, barras de cereales, mas líquido. El Debut, formado por Adrián y Favio, y Kakambas, formado por Kakambas, estaban listo para la aventura. Calentamos, elongamos, saludamos a las cámaras, descargamos algo de líquido, y entramos en las gateras. Un asado regado para la pareja que llegara primero fue el incentivo. Las fichas estaban puestas en Kakambas, puesto que El Debut, valga la redundancia, debutaba.

Todos pintados de Naranja salimos a decorar las sierras. El circuito se caracterizó por el constante desnivel que obligaba a los competidores a llevar consigo una buena estrategia. Estrategia que no supimos diagramar por culpa del vinito del Sábado a la noche. Largamos subiendo hacia el mirador de la ciudad, rápidamente cortamos por un camino de tierra y encaramos a las zonas aledañas. Esta primera parte del paseo era entretenida, sin complicaciones serias, subidas y bajadas leves que permitían la recuperación instantánea. Y con un público extremadamente caluroso que terminó siendo fundamental a lo largo de todo el paseo.

Aguanten Los Correcaminos escuché por ahí. Jorgito venía huyendo del coyote. Nos conocíamos por mail. Nos pusimos a la par. Aprovechamos para platicar un largo rato como si estuviéramos en un bareto tomando unas birras. Después de algunas recomendaciones volvimos a separarnos. Que lindo momento. Suerte Jorge. Suerte Pablo. Nos escribimos.

La carrera ofrecía pelotones a montones. Ninguno nos quería llevar. Decidimos armar un pelotón de dos personas e imponer un ritmo tortugal. Las Sierras estaban cada vez mas cerca. El camino ancho se fue transformando en sendero angosto, la ciudad apenas se veía y nuestras suelas se animaron al suelo precámbrico. Pensar que hace apenas 2.500 millones de años estas sierras tenían 8.000 metros de altura. Menos mal que ha Merrell no se le ocurrió organizar esta aventura en aquel entonces. El tiempo fue pasando, la naturaleza hizo lo propio y la subida se acortó bastante.

En búsqueda de la famosa Cascada escalamos una sierra interminable. Todos, mas lento que a pasos de hombre, íbamos ganando altura. Mientras hacíamos glúteos y gastábamos piernas, recuperábamos aire. Llegamos a uno de los puntos mas alto sobre el nivel del mar. Menuda fue la sorpresa cuando descubrimos que la protagonista principal, la Cascada, brilló por su ausencia. Parece que en Tandil es todo medio misterioso. Hace 93 años, en 1912, una piedra que estuvo durante años y años sostenida desde el cielo por un hilo imaginario, cayó sin darles explicaciones a nadie. Esta Cascada que se tomó el fin de semana y tampoco dio mayores explicaciones. ¿Y que me dicen del indio fiel que espera petrificado al amor de su vida? Definitivamente, Tandil es medio misterioso !!!

Continuemos con lo que nos interesa . . .
Un poquito a pie y otro poco caminando avanzábamos acompañados de algunos dolores musculares que intentábamos subestimar. Varios corredores permanecían a la deriva del sendero, estirando, lidiando contra los calambres, comiendo algo, esperando un taxi con el cartel de libre. Otros competidores viajaban por el costado del reglamento, solos, sin compañeros. Qué mal viejo !!! Si nos comprometemos a participar en una competencia en equipo, seamos un EQUIPO CARAJO. Me enojé che !!!

Por fin empezamos a bajar. Esta es la última bajada y ya estamos en el dique. ¿Estas seguro vos? Si Andrés, estoy segurísimo. ¿Y todos aquellos que van subiendo en aquella sierra? No piscuí, aquellos van bajando, ya no hay mas subidas te lo prometo. Pueden creer que hicimos 5 kilómetros mas y encaramos la subida al Cerro de las Animas. Perdoname piscuí, pensé que ya estábamos llegando. Mal de piernas, peor psicológicamente, hicimos lo que pudimos para conquistar la cima. Si no vi la Cascada en la subida anterior, tampoco me pidan que vea a las Animas en esta, Ok.

Ahora sí Andrés, bajamos vertiginosamente y listo de subidas. Esperemos !!! La mucha pendiente nos impedía trotar. Así que disfrutamos del paisaje. Nos llenamos los pulmones de aire puro y los ojos de maravillosos paisajes. Llegamos abajo y empezamos a mover las piernas de a poco mientras público y mas público volvían a regalar afecto. No hace falta ser Mostradamus para predecir que la llegada estaba cerca. Un tramo de césped para reconfortar las piernas, una escalera que no reconfortaba nada. Mas césped. Una murga impresionante, y el arco de llegada con el reloj que sentenció 3 horas 35 minutos. Kakambas llegó a la meta y el asado regado ya tenía dueño.

El Debut no asomaba. El tiempo de espera se acortó cuando Mariana Arias me pidió que nos retratemos juntos. De pronto. Ahí vienen. Ahí vienen. Perdoname Mari pero llega El Debut. Chau, nos vemos. Pitos. Maracas. Perdón. Matracas. Con una felicidad incomparable Adrián y Favio atravesaron la murga y cruzaron la meta. No importa cuanto marcó el reloj. Ellos pintaron en un cuadro perfecto el significado de llegar. Nos fundimos los 4 en un abrazo y disfrutamos de ese momento especial, difícil de detallar, que te regala cada carrera finalizada.

Con la medalla al pecho y llenos de dicha nos dispusimos a pegar la vuelta. Mientras las sierras se alejaban y los ojos se cerraban, me pareció verla. AMAIKE. Así se llamaba la india que una noche serena había sido tomada prisionera por los hombres blancos, mientras EL CENTINELA imploraba para volver a verla. Charlamos un rato y le prometí volver el año próximo. Y ha modo de secreto me comentó que si lograba humanizar al petrificado indio que todavía la espera, se iban a anotar en mixtos para ganarnos el asado regado.

jueves, 2 de octubre de 2008

Pedazo de mi corazón

Antes de subirlos a todos al Twingo y encarar un confortable viaje hacia la mágica ciudad de Tandil a participar de la Merrell Adventure Race del 2006, tengo que hacer un alto mas alto que Manute Bol.

Vuelvo al 2008 . . .

Era una tarde cualquiera de Septiembre. Puede ser que fuera 25. Que mas da, pudiera ser que fuera Jueves. Solo se que algunas veces cuando menos te lo esperas, van los dioses y se ponen de tu parte. El mundo dejó de girar y los relojes perdieron el tiempo. Leda dio a luz en medio de una tormenta. La puerta del quirófano se abrió y envuelto en mudas, disfrazado de bebé, me entregaron un corazoncito gigante que pintó el día de celeste. Sus ojitos despiertos sacudieron el edificio y el susto se escapó por las escaleras.

Joaquín, bastante inquieto como el padre, se cansó de esperar la cigüeña. Armó el bolsito y escapó del cielo mientras el portero dormía. Se escabulló entre una nube, alborotó el ciclo del agua y llovió sobre mi corazón el mas hermoso de todos los sueños. Yo acababa de cerrar cuentas y pactar fecha de entrega con Paris, y de golpe y sopetón me encontré estrenando pilchas, con un pañal en la mano, un pito que largaba chorros amarillos para todos lados, un ombligo venido a menos y una sustancia pegajosa y bien negra que olía peor que los “miliquiten” de Andrés. ( para evitar arcadas y descomposturas no voy a explicar lo que son los miliquiten de Andrés )


No pienso agregar nada mas. Me cansé de buscar palabras y no creo que existan aquellas que describan esta borrachera de sentimientos. Prefiero hacerlo fácil, les dejo algunas fotos que valen mas que todas las palabras que existen y que no existen. Mientras tanto voy a esperar que Joaquinito termine de bostezar para pedirle que me haga un lugarcito en la cuna. Me muero por contarle al oído que cambió el sentido de mi vida. Qué soy el hombre mas feliz del mundo y que lo amo con toda mi alma . . . Aunque seguramente, en esta semana de vida , ya se dio cuenta de todo eso !!!

jueves, 18 de septiembre de 2008

Buenos muchachos

Favio, cansado de Margarito Tereré, Corbata Cuá y del Mono Capote cambio la Mesopotamia por la Patagonia. Con la panza mas verde que llena y con una mano atrás y otra adelante se vino para el sur (Cómo comentario al pasar les cuento que se tendría que haber puesto las dos manos adelante). El destino se encargó del resto.

El Gringo para los viejos amigos, y simplemente Adrián para los nuevos, se coló en la habitación de las ponedoras mientras dormían, luego pasó por el establo, manotió un lacayo y al galope suave dejó Coronel Suarez y se vino para la Patagonia con unos huevos así de grande (Cómo comentario al pasar les cuento que los huevos de las gallinas chacareras no le hacen ni la sombra a los huevos de las ponedoras del campo). El destino se encargó del resto.


Adrián y Favio son dos buenos muchachos. Probablemente el dos esté de mas. Quizás sea correcto decir: Adrián y Favio son buenos muchachos. Pero mas allá del error de sintaxis tengo que destacar y subrayar que Adrián y Favio, además de ser buenos muchachos, son dos excelentes amigos. Desde distintos puntos cardinales emprendieron sus caminos sin rumbo. Finalmente el alto valle de Rio Negro fue nido de sus vuelos. La vida me los presentó en el laburo. Nos salteamos la etapa de compañeros ... enseguida fuimos amigos.

Mas aún se fortaleció nuestra relación cuando, junto con Andrés, emprendimos un viaje de 900 km. para participar de la Merrell Adventure Race en la pintoresca ciudad de Tandil, en la espaciosa comodidad de un Twingo.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Desafío Volcán Copahue 2005

A pocos días de la contienda con el Río Negro, el 450 sufrió una fractura por estrés y nos dejó afuera del Tetratlón de la Manzana del 2005. Abatidos y meditabundos guardamos el triciclo y el papel de regalo en el ropero. Cuando la mala nueva se propagó, varias pruebas saltaron del banco de suplentes pidiendo cancha. Luego de una conferencia rápida nos decidimos por una que prometía. Che vó, sí vó. Cálzate los borusia y andá calentando que entras por el Tetra. El desafío al Volcán Copahue hizo unos repiqueteos en el lugar, talones a la cola, rodillas al pecho, la coreo de las Ketchup y llamó al juez de línea. Cambio Jué !!! CAMBIO JUÉ !!!


Gregoria Matorras y Don José le dieron las últimas recomendaciones y lo mandaron a conquistar la Cordillera de los Andes. Y el libertador, al igual que en la epopeya de 1817, no defraudó. Pero yo no quiero hablar de historia. Tampoco quiero hablar de los que ganan. Quiero hablar de nosotros. De los del medio. De los del fondo. De los que vivimos sumidos en el anonimato. De los que nunca salimos en los diarios. Quiero hablar de los valientes soldados que aquella tarde de verano salieron tras las huellas del general a conquistar el Volcán Copahue.

Amanecimos temprano. Desarmamos campamento y guardamos los bártulos. Con Andrés afilamos la bayoneta y nos uniformamos para la ocasión. El Fabi nos aprontó el bayo. Comimos lo reglamentario y nos unimos al resto de los granaderos. El enemigo número uno del bocha Bochini, Tito, buscaba su zaino bragado para alistarse. El Sol tenía el cielo a pedido, no había una sola nube que nos defendiera de tanto calor. Precalentamos, le metimos espuela y a la carga barracas. Encaramos la subida de los chilenos formando una caravana celeste que desentonaba con el árido color del lugar. Desde arriba se apreciaba un paisaje maravilloso que invitaba a correr hasta al mas vago. Los pequeños senderos que se formaban entre las grandes piedras estaban congestionados de corredores. Mas de un valiente, con el cuchillo entre los dientes, decidió hacerse paso a campo traviesa saltando toscones y rezando para esquivar los esguinces de tobillo que hacían cola en la banquina.

Luego de acariciar a una de las mellizas llegamos al puesto de agua de los 6 km. Subidas. Bajadas. Subidas. Subidas. Tranquilino seguíamos, con los ojos bien abiertos para no meter la pata, y sin embargo de vez en cuando le metíamos un patadón a alguna piedra más grande que las demás, haciendo que el dedo gordo nos mirará de reojo con cara de enojado diciendo "Esta es la última que me aguanto, la próxima seguimos caminando". Continuamos subiendo mas que bajando. Pisamos Chile y volvimos al país.

Kilómetro 14. Repusimos líquido mineral y seguimos con el pecho inflado y la vista al frente. A lo lejos se apreciaban puntos celestes que unían puntos naranjas. No estaba mareado, eran granaderos que dejaban atrás los banderines que marcaban el camino. Llegamos al Volcán. Pasamos sin hacer mucho bochinche. Si se despabilaba aquel monstruo metíamos tiempo record. Pisamos un poco de nieve y bajamos como si nos siguiera una mancha de lava. ¿Nieve dijiste? 20 de Febrero, nieve y se nos quemaron todos los libros.

En el camino aparecieron algunos arroyos que ayudaron a refrescar los pies. El dedo gordo nos guiñó un ojo. Ya éramos amigos otra vez. Al menos hasta el próximo toscón que sacudamos de puntín. Toscón que no tardó en aparecer. Un poco mas de agua en el kilómetro 19, solo restaban 6 con mas bajadas que subidas. Pasamos por la unión de las mellizas. Parecíamos un espejo. Melliza de un lado, melliza del otro. Quedaba muy poco trecho y menos reflejos, pero hay que perder una mosca para ganar una trucha, así que conté las pocas naves que me quedaban, y las prendí fuego de un viaje. Con reflejos nulos y ya sin naves que me rescataran volví a la mala costumbre de andar tropezándome. El dedo gordo estaba mas gordo de lo normal y el mal humor ya había ganado los huesos, cuando de pronto y porrazo se hizo la luz.

Copahue !!! Qué gusto verlo de nuevo. Encaramos una bajada muy técnica y rápida. La felicidad recuperó los huesos. Llegamos a suelo firme rebalsando alegría. Transitamos los últimos metros envueltos en palmas, bocinas y mucho alboroto. Parecíamos sobrevivientes de la dura batalla de Maipú. San Martín impuso el ritmo, liberó Chile, abrazó a O´Higgings y se llevó el primer escalón para la casa. Nosotros, los del medio, los del fondo, nos llevamos un hermoso recuerdo, una experiencia inolvidable y un rico olor a azufre en el corazón.

martes, 26 de agosto de 2008

Vamos por más - III

Sumamente liviano, algo corto y achatado, puntiagudo hacia la proa y no tanto hacia la popa. Con cierta destreza y condición física para dominarlo se torna totalmente maniobrable. Gracias al árbol del entrenamiento que estaba dando sus mejores frutos, nuestra condición física ya estaba consolidada. No así la cierta destreza necesaria para que sea, al menos, mínimamente maniobrable. Resumiendo, montar un kayaks 450 por primera vez es mas difícil que envolver un triciclo.

Restaban 3 meses para que Gral Roca celebre su enegésimo TETRA de la MANZANA y con Andrés queríamos prenderle cartucho. Pero entre las cuatro vayas a sortear se vislumbraba una demasiada esquiva : envolver un triciclo !!!


Gabriel nos presentó un par de esos botes raros y nos dio las recomendaciones básicas. Afuera el sillín y los miedos. Afuera el timón y pumba. Una vez adentro, aplicar un leve baile de piernas al compás del remo para mantener el equilibrio. Con las instrucciones bajo el brazo y el kayak sobre el hombro nos fuimos para el brazo. En la primer semana no hubo buena relación con el 450. Tampoco en la segunda, pero al menos ya le costaba 10 metros mandarnos al agua. Al mes los metros ya eran 100. A los dos meses nos mojábamos cada 1 kilómetro ( sepan notar que el crecimiento fue exponencial ).

Aunque carecíamos de técnica para remar, ya teníamos un estilo ágil y envidiable para sacar la embarcación a flote en caso de rodada. Dar vuelta el bote, meter el remo adentro, llevarlo hacia la orilla mas cercana con ayuda de algunas brazadas y escurrir el agua para volver a montarlo, ya era un mero trámite.


Las prácticas se seguían sucediendo y los metros que se acomodaban en el cuenta kilómetro aún eran exiguos. Basta con comentarles que, a falta de un mes para dibujar los 8 km en el Río Negro, el horizonte se mostraba oscuro. Resumiendo, faltaban 30 días para la verdad y el triciclo lucía desnudo, mojado y cagado de frío.

Los días continuaron caminando y el crecimiento exponencial se estancó. Lamentablemente no mejoramos demasiado en el remo, aunque si fortalecimos nuestra postura frente a la adversidad. El complicado objetivo de subirse al kayak y unir la salida con la llegada, sin importar las veces que paráramos para vaciar la cabina del capitán, pasó a ser terriblemente simple. La confianza había engordado tanto que tocaba el cielo y volvía tres veces. El optimismo se empachó de optimismo y las piernas no veían la hora de empezar a bailar ( sepan notar que siempre exagero un poco ).

miércoles, 13 de agosto de 2008

Desafío de la Pera 2005

Con el casco medio torcido (tirando a torcido del todo) Miguel “Angelito” Boglio se acercó al escritorio de Platomurfi, y de puño y letra estampó un ligero garabato sobre el documento legal que lo empujó a desafiar las bardas descoloridas y el Río Negro en la mágica ciudad de Allen.

Luego de transitar por el campo de los sentimientos y publicar dos post muy especiales vuelvo al carril de lo deportivo. Para aquellas personas que dejaron el catre hace poco, les cuento que “Post” no es una onomatopeya de esas que saltaban a la pantalla cuando el enmascarado y su fiel amigo Robin acomodaban manoplazos a los “malos” allá por los años 80. Nada de eso. “Post” es una palabra extranjera referida a publicaciones en Internet. Y como buenos internauta que somos debemos hacernos amigo de tal léxico. Así que ahora mismo voy a "p o s t e a r" la inolvidable experiencia vivida en tierras valletanas cuando nacía el 2005.


Setecientas treinta por la matina. Sonó el despertador. Arriba los corazones. Nos disfrazamos de atletas y nos fuimos para la Muni.


Domingo 30 de Enero del 2005. Allen. Rio Negro. El día no era horrible, era peor. Aquel amanecer se había equivocado de estación. Nublado y frío, parecía Bariloche en plena temporada alta. El equipo se conformaba de cuatro integrantes. Tres mosqueteros y D´Artagnian. Miguel, Andrés y Yo “competíamos”, mientras que Adrián hacia las veces de auxiliar. Todos respondíamos al nombre de KAKAMBAS. Ya estaba todo listo. La Canoa en el parque cerrado a orillas del Río Negro, y las bicis en el parque cerrado a orillas de las vías en el centro de la ciudad. El día seguía con esperanzas nulas de mejorar, aunque si podía empeorar. Basta de llorar, después de todo era un desafío, no un paseo por los hippies.


Largamos. Mil metros a pie. Anteúltimos. Podría haber sido peor. EL TROTE NO ERA NUESTRO FUERTE. Todo el parque cerrado para nosotros. Nos calzamos el casco, y salimos a pedalear. Nos pasaron los últimos. Ahora sí ya era peor. Recuperamos aire y pasamos a algunos equipos mixtos. Angelito Boglio, asustado por el envión, sacó a flote sus conocimientos en psicología infantil, REVIENTO YO, REVENTAMOS TODOS. Dos mil mortales metros de arena nos dejaron con medio tanque para los 20 kilómetros que seguían. LA BICI NO ERA NUESTRO FUERTE. Terminamos la etapa de bici a las 11:03. 40 minutos teníamos para llegar desde el centro de Allen hasta las orillas del Rio Negro con un parate obligado en el predio de la Fiesta Nacional de la Pera, para embalar el fruto que nos da de comer. Me tocó hacerme cargo del tema. Un desastre. EMBALAR NO ERA MI FUERTE.


Llegamos al río con algunos minutos de margen como para darle duro a algún potasio. Le dimos duro a unos potasios y nos acercamos a la canoa que estaba tiritando. La baja temperatura que nos abrazaba no tenía desperdicio. En Cutral Có hace menos frío. No quiero mojarme mamita querida!!! Solo un milagro nos salva de ésta, le comenté a Adrián con cara de no creer en milagros.


11:43, nos subimos a la canadiense. Nuevitos en el tema salimos con Miguel al timón ( o el timón a Miguel ). No había caso, íbamos para donde nos llevaba el río, la canoa y el destino. Como un F1 en la vuelta previa, remontamos aquel brazo con un excelente zigzag. De mas esta aclarar que EL REMO NO ERA NUESTRO FUERTE. Llovía cada vez más. Los truenos sacados de una película de terror aumentaban la adrenalina. Era la “Tormenta Perfecta” y los tipos en el medio del río tratando de amigarse con la embarcación. Y de pronto lo que ninguno de los tres quería que pase, pasó. Al agua pato. Qué frío Dios mío!!! Te dije Adrián, los milagros ya no existen!!!


A la orilla. A la orilla. Con canoa y todo para la orilla. Le sacamos el agua y arriba. Andrés al timón. Y a remar. Acá no ha pasado nada. Salimos al brazo principal, lo cruzamos como pudimos. No describo mucho mas de esta parte porque me da frío y le erro a las teclas. Llegamos por fin a la costa de enfrente. Seguía lloviendo como la última vez y el rosquete calaba los huesos. El panorama era realmente malo, mas todavía cuando Miguel se bajó de la canoa y nos bajó a todos. Al agua pato por segunda vez. Migueeeeel que necesidad había ??? ( por supuesto que no fui tan sutil en mis palabras de protesta que brotaron a borbotones desde lo mas profundo de mi ira ). Ya no pude poner buena cara a semejante mal tiempo.


Con Andrés nos fuimos a dar una vueltereta por la sierra mientras Miguel llevaba la canoa, o al revés, unos seis kilómetros río abajo. El rosquete me había inmovilizado las piernas y no podía correr. EL TREKING CON FRIO NO ERA MI FUERTE. Las piernas se empezaron a mover poco a poco, y poco a poco se iban entibiando. Nada nos importaron los alpatacos que atropellamos. A esa altura era como caminar en una nube. De arriba veíamos como Miguel no podía domar al río. Como un trompo venía a merced de los remolinos que hacían cola para zamarrearlo un poco. Era realmente muy cómico pero no encontraba las ganas de reírme. Faltaban 1000 y hacía fuerzas para no llegar. Otra vez la canoa, noooooooooo. Volvimos a juntarnos en la embarcación para volver a cruzar. Miguel, ni se te ocurra bajarte antes de llegar por favor.

Haciendo caso omiso a las indicaciones de los organizadores volvimos a cruzar el río. No crean que somos jodidos. La canoa lo era. Aún no recuerdo como hicimos para llegar tan pronto a la otra orilla. Adrián, habrá sido un milagro? Dejamos la bendita canoa en el parque cerrado, y a correr!!! En algún párrafo de arriba les había mencionado que EL TROTE NO ERA NUESTRO FUERTE, así que no se ilusionen. Corrimos a un ritmo parejo los 6 kilómetros que nos separaban de la meta y finalmente LLEGAMOS. 4 horas de viaje, 4 horas de aventura. Qué hermosas 4 horas que pasamos. Nos fundimos en un abrazo y confirmamos lo que muchos llevan como bandera: LO LINDO NO ES CORRER, SINO HABER CORRIDO.


Antes de irme no puedo olvidarme de agradecer a Silvina, Leda, Adrián y Juan que se portaron de diez mas iva siguiéndonos a cada instante. Y a los organizadores por lo hermoso y apasionante del recorrido. Y sobre todo por esperarnos!!! Sólo me resta destacar la Solidaridad, el Compañerismo, la Confianza y las ganas de Disfrutar que sobró en todo el camino. Fuimos un EQUIPO. Fuimos KAKAMBAS, un verdadero EQUIPO. Ahí está!!! ESA ERA NUESTRO FUERTE!!! . . .

Angelito, no me dejes mentir . . .

miércoles, 6 de agosto de 2008

Micaela - Perdón por la baba

Con el casco medio torcido (tirando a torcido del todo) Miguel “Angelito” Boglio se acercó al escritorio de Platomurfi, y de puño y letra estampó un ligero garabato sobre el documento legal que lo empujó a desafiar las bardas descoloridas y el Río Negro en la mágica ciudad de Allen.

Antes de abrir el 2005 y volcarme de lleno en lo que fue una inolvidable experiencia sobre las tierras valletanas tengo que hacer un alto importante. Qué digo importante, IMPORTANTISIMO. Esta vez no es un toro mañero el que se atravesó en el camino y me impulsó a torcer la dirección original de este blog deportivo (que cada vez mas seguido se mecha con acontecimientos paralelos (para nada menores)). El motivo de esta desviación fortuita es un pequeño angelito que cayó del cielo hace 4 años para empapar una familia, y salpicar un entorno bastante grueso de amistades, con la mas grata felicidad.

Cuenta la leyenda, que todos los años, sin excepción, el firmamento abre sus portones para exportar al ángel mas radiante, risueño y encantador hacia la Tierra con el único objetivo de condimentar con dulzura la vida de los mortales. Puedo afirmar, sin ser el conserje del cielo, que en el 2004 (mas precisamente el 18 de Noviembre del 2004) perdieron el ángel mas hermoso que supieron tener por allá arriba.

Chalapa rompió aguas y el mundo dejó de girar. Todo fue niebla, o humo, o no se qué. El cielo se abrió y un retoño floreció en el jardín de los Asquinazi. El llanto de MICAELA, al salir del parque cerrado, sacudió al mundo que volvió a moverse mientras la niebla, el humo, o no se qué, se empezaba a disipar de a poco. Las tardes de melancolía e incertidumbre ya eran huellas a merced del viento. Marta, Beti, Juan y Ricardito se vestían de abuelos, Chalapa (alias Marcela) tomó lecciones de arrorró, y Sebastián subió al podio mas alto de su vida.


Con camisa a cuadros y minifalda escocesa (al revés también es válido) a orillas del río Don suspiraba un escocés y en el suspiro rezaba “ UNA SONRISA CUESTA MENOS QUE LA ELECTRICIDAD, Y DA MAS LUZ “ y después de ver las siguientes fotos apoyaremos su rezo sin titubear.


En fin, entiendo que uno se pone de “baba fácil” cuando aparecen estas personitas a curar nuestros días con ternura. Así que pido disculpas a los lectores que llegaron hasta estas líneas por no ser la excepción a la regla. La culpa fue de dos corazones que rebalsaron amor y dieron luz a esos pasitos cortos, a esas manitos húmedas, a esa pureza e inocencia que molan mas que la vida misma.


Mica, muchas gracias por venir.